Namasté.
Serendipia. R.A.E."Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual". Un blog dedicado a aquellos libros "Serendipia", que, sin saberlo, se convirtieron en libros que nos enamoraron y dejaron huella en nuestros corazones. Autora del Blog: Vanesa Blanco Santiuste.
viernes, 6 de septiembre de 2024
Me aplaudo
martes, 23 de abril de 2024
¡Feliz día del libro!
Hoy, además, es un día especial para mí, porque justamente hoy es el cumpleaños de la mujer que me dio la vida: mi madre. Y qué os voy a decir sobre ella. Es una persona maravillosa, risueña, resiliente, que tiende la mano a todo el mundo y una gran amante de la vida. Si hay una persona a la que me gusta parecerme es a ella. ¡ Felicidades mamá! ¡ No cambies nunca ! ¡ Te quiero mucho!
Hoy me despido de vosotros con una canción que me dio a conocer mi amiga Raquel y que me encanta. Y, como hoy es un día muy especial para mí, quiero compartirla con vosotros, para que bailéis y disfrutéis de este día. Porque, uno mismo decide que cada día sea especial y bonito. Solo depende de la forma en que veamos las cosas.
¡ Disfrutadla!
Namasté.
Vanesa Blamco Santiuste
Namasté.
lunes, 15 de abril de 2024
Auténtica
Hoy, me gustaría despedirme de vosotros con una canción del grupo Elefantes, al que veré en concierto muy pronto con motivo de su treinta aniversario en el mundo de la música. Espero que os guste y me quedo con una frase de la canción:
Namasté.
jueves, 7 de marzo de 2024
No te detengas
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas.
Este poema pertenece a Walt Withman, poeta conocido como el padre del verso libre, que a muchos os sonará por la película El club de los poetas muertos. Este poema me envió hace un par de semana mi hermano y fue empezar a leerlo y brotar las lágrimas en mis ojos.
¡ Qué preciosidad! Con mi hermano tengo una conexión especial y, en momentos que necesito palabras de aliento, me encuentro con una foto, un mensaje o una poesía que me alegran el día. ¡ Muchísimas gracias por estar siempre ahí!
A veces, necesitamos que nos recuerden que está en nosotros poder cambiar las cosas, que tenemos siempre que ser fieles a nosotros mismos y, sobre todo, tenemos que recordar que se vive solo una vez, y debemos hacerlo con pasión y disfrutando cada momento que la vida nos ofrece. Y, sobre todo, aprendiendo siempre de las personas faro, las personas que nos ofrecen guía compartiendo su propia luz cuando no te consideras capaz de brillar con tu misma fuerza. Por suerte, tengo en mi vida muchas personas faro. Y, cada uno de nosotros tendrá las suyas y nos hacen la vida mucho más sencilla.
Hoy me despido de vosotros con una canción de Conchita que desprende alegría e ilusión y nos invita a disfrutar del día a día. Así que, ya sabes:
Namasté.
viernes, 16 de febrero de 2024
Sana tus heridas con el kintsugi
Hoy me despido de vosotros con una canción de Manuel Carrasco que, justamente , nos habla de ser siempre uno mismo. ¡ Recordadlo siempre! ¡Disfrutadla!
viernes, 2 de febrero de 2024
Tú tienes el poder

jueves, 18 de enero de 2024
La vida es un mar de olas

domingo, 31 de diciembre de 2023
Nuevo año

Me gusta saludar por lo que empieza más que por lo que termina. Me gusta más la esperanza que la melancolía. Me gustan más los proyectos que los fracasos. Me gusta pensar que adelante hay más vida.
Lo decimos todos los años: diciembre no es un mes fácil. Corridas, angustias, excesos, conflictos de lealtad, los que no están, los que están solos, los que están con alguien, pero mal, los que deben estar con quien no quieren estar.
Y algunos, más sobrios, más frugales, que entendieron por dónde va la cosa: por no forzar lo que no sale, por no imponerse una felicidad que, en ocasiones, no se siente, por entender que no se juega el amor de las personas queridas porque no puedan levantar con vos la copa el 31 a las 12.
Pensemos más bien en comienzos, en cuaderno nuevo, en ropa a estrenar, en sacarnos de encima lo que ya no sirve, lo que ocupa espacio inútil.
El mundo cambia rápido, a veces tanto que no llegamos a comprenderlo. Pero es una buena oportunidad para ir cambiando junto con los demás. Para juntarnos a pensar, a hacer, sentir, dar, amar. Para rebelarnos contra lo injusto, para ser un poco más libres, para ganar más consideración por los demás, para respetar y ser más inclusivos, más solidarios, para abrir la cabeza y pensar distinto. Mirá cuántas cosas podemos hacer juntos. El mundo está cambiando, sí. No te preguntes si es para mejor o no. No pasa por afuera, vos sos parte y serán los cambios de los que participes. Serán los amores y las relaciones que quieras construir, los amigos que elijas, las causas en las que milites , los tiempos que decidas tomarte para vos. No camines rápido, no vas a aprovechar más el tiempo, al revés, se pasará sin que lo veas.
Así que en estos días , cuando todos corran al supermercado y a los centros comerciales, andá al parque, caminá lento, mirá el cielo, escuchá los pájaros, observá a los demás. Y dale la bienvenida a lo nuevo. Estás de estreno. ”
sábado, 23 de diciembre de 2023
Paseábamos las tres aquel 18 de septiembre por la Gran Vía de Madrid cuando nos cruzamos, nos miramos, sonreímos y seguimos de largo. Algo me hizo darme la vuelta y correr hasta acercarme a ellas.
De la manera más natural, Elena y yo nos fundimos en un abrazo que todavía hoy puedo sentir. De esos en los que parece que el tiempo se para y la gente se detiene. Como si estuviésemos en una película.
Emi lo cuenta en el libro también.
Desde ese día tuve la suerte de compartir un montón de momentos bonitos con Elena: comidas, charlas interminables, paseos por Madrid y Sevilla, conciertos… Esto último quizá es lo que más nos unía: la música, misteriosa forma del tiempo.
Solíamos «dispararnos» canciones de madrugada. Teníamos una especie de playlist que pongo a menudo. Qué cierto es eso de que muchas veces no es la canción lo que hace que te emociones, sino la gente que viene a tu mente cuando la escuchas.
Eso me ocurre ahora con «Yellow» de Coldplay, «Magic» de Pilot, nuestro «Cadillac solitario» de Loquillo y un sinfín de melodías más.
De Elena y Emi aprendí, sobre todo, a vivir la vida intensamente y a saborear cada segundo. A intentar hacer de cada momento un recuerdo bonito, porque, como dijo Elena en el último vídeo que grabó, eso es lo único que nos vamos a llevar: las personas y los recuerdos.
Mucha gente puede pensar que lo que nos hizo conectar fue la enfermedad, pero no es así. Compartíamos un sentido del humor muy especial y un cristal por el que mirar el mundo parecido.
Pero lo que más me fascinaba de ellas era su capacidad de dar amor a los demás. De tener siempre una sonrisa y una palabra amable. Incluso en los peores días. Su dulzura y generosidad.
Creo que no he oído a Elena quejarse ni una sola vez. Y tenía motivos de sobra, pero ella prefería poner el foco en la gratitud. Por eso, siguiendo su ejemplo, quería terminar estas líneas dando las gracias.
A Emi, por un libro tan necesario y valiente, por mantener y seguir el legado de su hermana y por haberme dejado ser testigo de su entereza y su fuerza. Por ser cuidadora y bastón. Amiga y pilar.
A Elena, por contagiarme sus ganas y llevarme a un mundo de libélulas, cebras, música y amor. Por cada sonrisa cómplice. Por afrontar de cara y sin tapujos una enfermedad tan terrible, por ayudar a visibilizarla. Y, sobre todo, por conseguir que la vida bajo esa espada de Damocles no solo valga la pena, sino que valga por dos, como ella solía decir.
Por supuesto, siento que le faltaban muchas cosas por hacer, todos los sueños por cumplir, y duele. Pero también sé que hay personas que pasan por el mundo de puntillas y que ni en cien años lograrían un nivel de conciencia como el suyo.
Porque de eso va la vida, de verla como el milagro que es.
Ya que estamos de paso, dejemos la mejor huella posible.
Por la lección incomparable. A las dos, gracias eternas.
Elena, tus ganas ganan.
Siempre coraje.
Este fragmento es el prólogo del libro
Tanto Elena, Emi como Sara Carbonero tienen la magia de emocionarme con su manera de sentir la vida. No tuve el privilegio de conocer personalmente a Elena Huelva. Pero su forma de ver la vida me enamoró. Y no solo a mí, sino a todo el mundo. Elena nos dio una gran lección de vida que permanecerá siempre con nosotros: No puedes cambiar lo que te pasa, pero SÍ tu ACTITUD ante lo que te pasa.
Como muy bien dice Emi Huelva en el primer capítulo del libro, hay ángeles que andan por la tierra buscando a quien ayudar. Y no puedo estar más de acuerdo con ella. Creo que hay muchas personas por aquí que nos guían y nos ayudan a ser mucho más felices en la vida y a valorar lo que realmente nos llevamos de la misma: los momentos que disfrutamos con las personas que queremos y que nos quieren.
Hoy me despido de vosotros con una canción que era una de las favoritas de Elena Huelva. Y es que la vida es una carrera de fondo, llena de obstáculos, pero que siempre merece la pena. Y, como dice, Sara Carbonero,
Esta entrada se la dedico a todos los ángeles que pululan por la tierra, nos protegen y nos guían en nuestro camino. ¡ Mil gracias!






















